La Historia de los collares de perros


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Los humanos y los perros tienen una larga historia. Antes de que  teníamos ganado y incluso antes de que ni siquiera nadie hubiera visto una vaca, ya había compañeros caninos. Tanto en el nuevo como en el viejo mundo se han encontrado casas para perros que datan por lo menos de 12.000 años de antigüedad, siendo enterrados en compañía de sus amos humanos. Los perros fueron domesticados temprano, por lo que no es de extrañar que algunas de las primeras leyes registradas trataron acerca de su relación con el hombre. Los egipcios tenían leyes que regulaban la propiedad y el tratamiento de los perros en la época faraónica temprana.

En China, el "Perro León" se ganó el estatus de el perro oficial del Palacio Imperial. Este era en un tiempo en que los perros eran un elemento básico de la dieta de los campesinos locales, pero cualquiera que fuese sorprendido dañando a un perro Imperial podía ser castigado con la muerte.

ancient-lion-dogPerro León antiguo con hermoso collar de cascabeles.

Los antiguos persas tenían leyes que podían castigar a alguien que hubiese matado a un perro con 500 a 1.000 latigazos. Incluso alimentar mal un perro podía resultar con 50 a 200 latigazos, dependiendo de la raza y el estatus social del perro. Pero, ¿cuando comenzamos a decorar y poner collares a nuestros perros?, ¿cuando empezamos a restringir e identificar a los perros con collares? Vamos a echar un vistazo a los collares para perros desde la antigüedad hasta la era post-moderna, y analicemos cómo fue la historia y cómo nuestro cambio de actitud hacia los animales influyó en la manera en la que vestimos a nuestros perritos.

persian-statue-of-lion-like-dogEstatua Persa de Perro León con collar que demuestra que fue domesticado y tenía un dueño.

El antiguo Egipto

Todo el mundo ha oído hablar de lo mucho que los egipcios amaban a sus gatos, pero también eran dueños de perros. De hecho, a pesar de que los perros no eran tan populares en el hogar, se utilizaban, más a menudo que los gatos, como dioses o símbolos. Los perros nunca fueron representados como "mascotas", sino siempre como cazadores o protectores. Sin embargo, al igual que los gatos y los bienes preciosos se momificaban o enterraban junto a sus dueños, lo mismo ocurría con los compañeros de cacería canina.

ancient-greek-rhyton-dog-headRhyton griego antiguo en la forma de una cabeza de perro, hecho por Brygos, de principios del siglo V antes de Cristo. Jérôme Carcopino Museo, Departamento de Arqueología, Aleria Collar para perro de formato extra ancho que se utilizaba ya para el típico cuello alargado de los galgos.

El primer diseño de Collar de perros

 

En la antigua civilización egipcia, era normal utilizar collares y correas en el adiestramiento de los perros, los collares propiamente fueron usados desde la época pre-dinástica. Los collares de la época eran a menudo obras de arte en sí mismas.

 

Imágenes de collar-queen.blogspot.com.

 

Collares de perro en la antigua Grecia

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Los perros de granja en la antigua Grecia usaban collares con clavos en punta al igual que los de sus sucesores medievales. Los perros pastores, los cuales tenían que ser de blanco pelaje para ser visibles en la noche, solían llevar un collar de cuero con clavos, llamado melium, lo que protegía sus cuellos peludos de una posible mordedura de un lobo al intentar defender a su rebaño. Los agricultores griegos, al igual que muchos otros dueños más modernos, preferían que sus perros fuesen feroces, pero no demasiado agresivos. Tenían que ser lo suficientemente fuertes como para poder atacar a los intrusos, pero lo suficientemente amables para poder ser manejados por su adiestrador. Es interesante observar que mientras que los perros pastores tenían que ser de color blanco, los perros de casa tenían que ser negros - para poder ocultarse mejor y así sorprender mejor a los intrusos.

ancient-dog-collar-3 El pequeño y agradable Alopekis (www.dogbreedinfo.com)

Los antiguos griegos siguieron adulando a sus perros como lo hicieron los egipcios y como la mayoría de las civilizaciones que les siguieron. En las ciudades, pequeños perros amistosos llamados Alopekis eran el compañero constante de mujeres y niños, e incluso se podían utilizar como perros pastores para pequeñas bandadas de gansos que la familia criaba en la ciudad. Se supone que las mujeres se llevaban las crías pequeñas en las mangas de sus vestidos cuando se iban a los mercados. Las mujeres muchas veces no podían llevar una vida activa social, por eso los perros fueron una fuente muy importante de compañía. Los descendientes de estos perros todavía deambulan por las calles de las ciudades griegas en la actualidad.

Los perros y los collares en la mitología

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Mientras que los perros mitológicos no solían llevar collares, sus historias nos dan una idea de cómo la gente percibía y trataba a sus perros en la antigüedad. Los mitos griegos también mostraron mucho respeto y aprecio por la lealtad de sus perros. El perro de Ulises, Argos, espero veinte años hasta que regresó su dueño, a pesar de que el viejo perro hacía ya algún tiempo que había sido expulsado de la casa por estar lleno de pulgas, decrépito y cubierto de garrapatas. Nadie reconoció a Ulises debido al tiempo transcurrido desde su marcha, pero Argos lo identificó con un movimiento de la cola, cayendo súbitamente muerto tras esperar veinte años para poder realizar un último saludo definitivo a su amo. El término griego "cínico" viene derivado de la palabra "perro". Tenía tanto connotaciones positivas y negativas de los filósofos Cínicos, los cuales vivían en las calles y aunque eran groseros como los perros, normalmente eran leales a sus amigos y podían fácilmente identificar y hacer frente a un enemigo.

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El perro de Pompeya es un buen ejemplo de la devoción existente entre un perro y su amo. El collar ancho del perro fue examinado con rayos infrarrojos, y se encontró un mensaje del dueño inscrito en el mismo. El perro había heroicamente salvado a su dueño de un ataque de lobos.

Los perros y sus collares la antigua Roma

La devoción a los perros en la antigua Roma era tan intenso, que César en sus informes reprendía públicamente a los ciudadanos por prestar más atención a sus perros que a sus hijos.
Aquí se muestra un mosaico romano antiguo que muestra a un perro con collar y correa. Estos mosaicos eran muy comunes en lugares públicos, apareciendo en salas, en aceras y en las plazas de la ciudad. .

mosaic-god-vs-lion dog-mosaic Mosaico de perro de caza con collar cazando un león.

Collares para perros en la Edad Media

 

medieval-dog-paintingEn la Edad Media, los perros fueron utilizados principalmente como cazadores y pastores. El collar se volvió más funcional para que coincidiera con sus nuevas funciones. Se utilizaron como un identificador collares sencillos hechos de cuero para aquellos perros destinados a la caza del jabalí y la liebre, sirviendo probablemente también, como un medio para fijar una correa cuando el perro no estaba de caza. Sin embargo, durante la caza, los cazadores utilizaban un palo en lugar de una correa para controlar al perro. Esto es quizás porque los humanos no deseaban tener a los perros excitados demasiado cerca de ellos..

Los perros del Renacimiento y sus collares

La creciente clase media ahora podía permitirse poseer perros y los animales domésticos ya no eran solamente un lujo de la realeza o de la nobleza. En los collares, los materiales más utilizados eran los más asequibles. Collares de cuero sin muchos adornos era la norma. Anillas y placas metálicas con la etiqueta de su nombre empezaron a colgar de los perros callejeros de toda Europa. En esa época el dueño de un perro tenía que identificarlo para seguir las normas de ordenanza, naciendo así un sistema de registro de perros y licencias. Decretos fueron emitidos para enunciar leyes como la de que a un perro odioso encontrado sin licencia podía ser matado en el acto, o la que declaraba que los perros grandes debían tener los dedos cortados de los pies, con el fin de reducir su velocidad.

La disponibilidad de dinero y nuevos materiales llevó a la innovación en la fabricación de collares para perros de clase alta, aunque no siempre en beneficio de los mismos. La única ventaja proporcionada por los collares como los que vemos aquí era la protección del cuello y la garganta. El hecho de que el perro tuviera que llevar este tipo de collar indicaba el tipo de actividades en las que estuvo involucrado. La utilización de perros de pelea y/o de caza como cebo era muy común.

Enrique VIII usaba perros desahuciados como eficaces guerreros. Sólo un Mastin sobrevivió a la famosa batalla de perros contra hombres de Enrique VIII, premiándosele con un collar de plata como recompensa.

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Los perros pastores llevaban collares de pinchos metálicos para proteger sus cuellos de los lobos al acecho del rebaño. Este fue un buen uso para el collar de pinchos. La invención del mismo fue posible gracias a los avances de la metalurgia. Por otro lado, los collares de pinchos también fueron utilizados para el deporte de la caza de los lobos. El perro era enviado hacia los lobos como cebo, por lo que se esperaban daños graves al ser atacados por estos. Algunos de estos collares podían haber ofrecido una protección suficiente, pero lamentablemente muchos perros perdían la vida en esa actividad innecesaria en lugar de terminar sus días cumpliendo su deber de proteger a un rebaño. Es raro ver estos collares utilizarse en las sociedades modernas.

bait-dog-collar-wolf-huntingUn collar de un perro utilizado como cebo en la caza del lobo Museo de collares de perros, Kent

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imágenes de dogco.com.

La Ilustración

Después de siglos de servidumbre, el perro era considerado todavía una simple propiedad. A pesar de que muchos hombres y mujeres nobles tenían perros falderos y también perros de trabajo, los sentimientos acerca de los animales no eran lo que son hoy en día. Prácticas crueles, perros usados como cebo, peleas de perros, envío de mensajes dentro de sus estómagos (se abría el estomago del perro para obtener los documentos), etc., todavía eran aceptados. En el siglo XVI, el filósofo Descartes prolongó esta actitud, cuando sostuvo que los animales no eran más que máquinas, sosteniendo que cualquier grito que emitían lo hacían como respuesta al dolor, asimilándolo como ejemplo, al gemido de una máquina que había dejado de funcionar. Sin embargo, gracias a la contribución de científicos estudiosos de los animales y nuevas filosofías que acaeciron sobre el siglo XVIII ("Siglo de las Luces"), los perros no tardaron en recuperar su antiguo lugar como nobles compañeros.

jeremy-benthamEn 1789, Jeremy Bentham, uno de los primeros promotores del movimiento de derechos de los animales, escribió:

Un caballo adulto o un perro es, sin comparación, un animal más racional así como más conversable, que un bebé de un día o una semana o incluso un mes. Pero supongamos que no fuera así… La pregunta no es ¿pueden razonar? ó ¿no pueden hablar?. Sino, ¿pueden sufrir? ¿Por qué niega la ley la protección de cualquier ser sensible? Llegará el día en que la humanidad extenderá su manto sobre todo lo que respira.

Este sentimiento fue el comienzo de la promulgación de muchas leyes sobre el tratamiento de los animales por las personas en general así como por los propietarios, lo que contribuyó a siglos de apego de humanos a sus perros.

Otro tipo de collar para perro que se hizo popular en esta época fue el collar de candado, una pieza con bisagras de metal, a veces con bordes enrollados para la comodidad del perro, con un candado que colgaba en el frente. Sólo el propietario poseía la llave, y abriendo el candado podía demostrar su propiedad. En el Renacimiento, era de múltiples excesos, donde prevalecía la tenencia de objetos y posesiones, muchos perros fueron tratados sólo como eso una posesión. Tardarían varios siglos antes de que el amante de los perros moderno hiciera su debut.

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Imagen de www.ucl.ac.uk/Bentham-Project/info/jb.htm

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El galgo es una de las razas de perros más antigua que se remonta 4000 años, probablemente desde el antiguo Egipto. Siempre vistos como un animal muy aristocrático y noble, durante la edad de la Ilustración fueron muy populares, por lo que disponían incluso de habitaciones privadas, e incluso los dueños solían llevarlos a la iglesia con ellos. A lo largo de la historia, la gente que no pertenecía a la nobleza no les era permitido poseer uno. Algunos eran perros con una gran agudeza visual para poder ver la presa desde una larga distancia y otros con un alto poder olfativo para poder olfatear un rastro. La apariencia de un galgo en esa época coincide bastante al típico que se puede encontrar hoy en día. Solían llevar siempre un collar de cuero ancho con un estrechamiento para abrocharlo o un collar de cuero sencillo o bien un collar de Martingala que tenía una sección más amplia generalmente de cuero o de tela ajustable o cadena, uniéndose a través de los lazos por un círculo de cadena o de cuero al que se sujetaba la correa. Tirando de la correa se tensaba el cuello, pero la sección ancha evitaba tanto que la cadena se enredase en el pelaje del perro y evitaba asimismo cortar las vías respiratorias de los perros. Estos perros se encontraban entre las primeras razas que utilizaron collares de moda pero no por una razón práctica sino también para realzar su belleza y de esa manera también hacer que sus dueños parecieran más importantes.

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El Mastín era el perro guardián de elección durante siglos. Particularmente obsesionado con los cambios, el perro se tornaba muy agitado cada vez que el status quo se había visto comprometido. Aunque grande y fuerte, era un gigante muy amable y rara vez mordía a los intrusos, prefiriendo sentarse encima ellos en su lugar. En la imagen, el mastín parece triplicar el peso corporal de los siete años de edad del futuro Carlos II, quien hace el gesto real de colocar su mano sobre la cabeza de la poderosa bestia. Él lleva un collar tradicional ancho de cuero fuerte, probablemente con elementos de bronce.

Anthony Van Dyck, hijos de Carlos I, 1637

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El rey Carlos II con sus famosos Spaniels muy populares en su época, más tarde llamados King Charles Spaniels. Los perros se integraron mucho más como parte de la familia sobre todo en las familias reales y en las familias nobles y ricas. Se empezó a ver como diferentes razas se pusieron de moda por el mero placer de su compañía. Los perros podrían llevar collares de perro a juego para que coincidiera con el traje de los propietarios.

El regreso del amo bueno

Fue durante este período que los collares decorativos, en lugar de los sádicos o funcionales, de nuevo se convirtió en la norma para el perro privilegiado. Con las nuevas tecnologías, trabajar con metales, plata, oro y sobre todo bronce se puso muy de moda, así como todo tipo de estampados o grabados. Collares de cuero adornados con cascabeles metálicos era el último grito en la moda perruna. Los collares de perros generalmente llevaban grabado el nombre del propietario, en lugar de nombre del perro. ¡Esta fue la forma más sencilla de que le fuera devuelto el perro a su dueño en caso de pérdida! En esta época, en la que abundaba el material impreso, si un perro era devuelto, los propietarios podían ofrecer fuertes recompensas. En el siglo XVIII, se han documentado premios que iban desde 20 chelines a 20 dólares. Solicotudes de recompensa para la localización de los perros queridos se encontraban en todas partes de los periódicos y en carteles impresos. En lugar del nombre del dueño se puso de moda tener un dicho ingenioso tallado en el collar de perro del perro. Además, en los collares de forma exquisita y personalizada se grababan los ganadores de los espectáculos y concursos. Una vez más, el nombre del propietario era estampado en el collar de perro, tal vez con una mención casual del nombre del perro al final de la dedicación detallada. La inscripción más conocida fue el de un collar de perro de un cachorro que presentó el Príncipe de Gales al poeta Alexander Pope que decía: "Yo soy el perro de su Alteza en Kew, dígame, señor, que clase de perro eres tú?"  ¡Qué gran amor por los perros!

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A principios de los tiempos de la fotografía, la imprenta de F. Girard, Gloversville, hizo un retrato de estudio de un Chihuahua simulando hacer funcionar una cámara oscura con el propósito de fotografiar a un galgo sentado sobre las patas traseras, ambos animales están vivos y no eran de peluche. Cada uno de ellos lleva collares de cuero a juego con detalles metálicos. Resulta muy difícil para cualquier fotógrafo sacar esa foto, lo que enseña ya un gran sentido de humor y mucho amor por los perros en América.

dog-collar-elegies-epitaphs dog-collar-elegies-epitaphs-2Otra prueba de nuestro amor por los perros en esta época fue la nueva tendencia de escribir elegías y epitafios de nuestras mascotas muertas, constatado por el gran aumento en el retrato de los perros.

Imagen de www.ucl.ac.uk/Bentham-Project/info/jb.htm

Regency-Brass-Dog-CollarCollar de perro hecho de latón, Regency, alrededor de 1815, se personalizó con el nombre de 'KARO’. "El collar, perforado con el respaldo de cuero rojo y completado con un candado de bronce, se vendió en Christie en Londres por $5921 en 2009.

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En 1800 un collar de campanillas fue la última moda para perros de razas pequeñas y grandes al igual que en su tiempo se usó en la antigua China.

Collar de perro americano de bronce de principios del siglo XX América en los principios de 1900.

union-jack-collar-fire-department-2 Se usaron collares de perro de cuero con muchos detalles metálicos decorativos no solamente funcionales. Collares de este tipo estaban destinados a durar toda la vida, gracias a su cuero grueso y fuerte y a las partes de metal irrompibles de latón.

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Unión Jack con un collar de cuero doble tipo Bulterriers del departamento de bomberos.

Cuando los bomberos del Cuartel de Bomberos de la Quinta Avenida en Pittsburgh se unieron al Regimiento de Infantería 102 de Pennsylvania, llevaron a su mascota, un bull terrier marrón y blanco que llegó a ser conocido como Union Jack, y se ganó su propio nombre en la historia de la Guerra Civil. Cuando sus amigos soldados empezaron a desmayaban por la sed, Jack se adelantó y alertó sobre el descubrimiento de una piscina de agua dándose mucha prisa en regresar, ladrando con fuerza la noticia. Cuando los soldados luchaban por mantenerse con vida y se acababa su ración de cinco galletas diarias para cinco días, Jack se puso en acción y cazó pollos para ellos..

Tiempos modernos

Los collares para perros en los tiempos modernos tienen todo lo que podemos soñar: colores, materiales, cristales, metales, diseños creativos, todo enfocado para complacer, embellecer y facilitar el cuidado del perro. Es curioso, que todavía se pueden ver como los tiempos antiguos se reflejan en muchos collares de moda de perros modernos de hoy en día. Antes un collar de perro se fabricaba normalmente por un artesano, un zapatero o por un fabricante de sillas de montar, hoy en día están cuidadosamente diseñados para satisfacer el mercado de una manera adecuada para cada raza o para un determinado estatus social especial. Como conclusión más importante es que los collares de perro siempre reflejaran el cuidado y el amor del propietario por su querido perro.

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